oscarrocca oscarrocca, 23 February, 2016

-Quién manda en Negociudad?

-El maestro-golpeador manda en Negociudad.(Mad Max 3)

En la tercera entrega de la apocalíptica distopía del director australiano George Miller (Mad Max: Más allá de la cúpula del trueno. 1985) el personaje interpretado por Mel Gibson se ve envuelto en una inesperada lucha entre facciones enfrentadas por el control de los recursos energéticos de un pequeño asentamiento humano llamado Negociudad (Bartertown). En este efímero experimento social, quien controla los recursos es quien determina el sistema con el que se mantiene el precario orden de Negociudad. Controlar la energía es igual a controlar el sistema.

Mad Max y pobreza energética

Mad Max es una alegoría pesimista sobre el futuro de una sociedad enteramente dependiente de los recursos fósiles. La historia humana es otro ejemplo de cómo la evolución de las estructuras sociales, políticas y económicas, depende del modelo de energía que alimenta dichas estructuras. Una síntesis histórica: de la energía fotosintética, alimento de plantas que consumen los animales de tiro y transporte, y que simbolizan un pretérito modelo agrario, hemos pasado a las fuentes fósiles cuya explotación y uso ha posibilitado la revolución industrial, el avance tecnológico, la globalización económica y el cambio climático.

Hoy en día, bajo un modelo de dominio determinado por corporaciones, conglomerados comerciales, gobiernos influyentes, etc. la energía fósil fluye a través de una compleja red de producción y distribución que va desde la fuente energética hasta el usuario final, quemándose y consumiéndose en el camino. Dentro de este arbitrario sistema, el usuario tiene una única función: alimentar económicamente los engranajes del modelo energético vigente.

A diferencia de lo que ocurre con los combustibles fósiles, las energías renovables son tecnologías altamente disruptivas, que alteran las estructuras del modelo vigente. (1) Un ejemplo: instalar un panel solar en el terrado de tu casa te transforma en un nuevo productor de energía que deja de lado el pasivo rol de consumidor energético y pasa a congelar su propio autoconsumo.  De esta manera, el modelo de distribución tradicional se ve modificado por la aparición de nuevos nódulos de distribución energética que tienen un marcado carácter local y se encuentran totalmente descentralizados y atomizados.(2)

Cambiar un modelo energético que alimenta la pobreza de ciertos sectores de la población es atentar contra el estatus quo de quienes mantienen un riguroso control energético del sistema  social, político y económico en el que estamos inmersos.

Otro apunte: Si uno es productor de su propia energía no tiene porqué pagar un tributo a otros o contribuir de cualquier forma a una tasación de la energía (soberanía energética). Evidentemente, esta es una idea provocadora y subversiva que cualquier estructura de poder intentará evitar por todos los medios.

Conclusión: Producir nuestra propia energía, distribuirla gratuitamente, cambiar las relaciones de poder, esta es la verdadera revolución energética del siglo XXI. Apostemos por ella.

Notas:

  1. FANNERY, TIM. 2015. Atmosphere of hope. Solutions to the Climate Crisis. Penguin books. Australia.
  1. SCRANTON, ROY. 2015. Learning to die in the Anthropocene. Reflections on the end of a civilization. City Lights Books. California. Pág. 59.

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